domingo, 12 de noviembre de 2017

Familia y hogar. Semana 5-6-7

Semana 5
Esta semana teníamos que verte por primera vez. El jueves era la fecha de la visita pero un dolor en la tripa como de tirones de puntos en el bajo vientre me hizo llamar a la ginecóloga para que el lunes me hiciera un hueco en su consulta.

Eres un puntito blanco diminuto y tienes prevista tu llegada el 4 de mayo según la médico.

Me ha dicho que está todo genial. Me has estabilizado todas las hormonas y la analítica ha salido perfecta.

He pasado la varicela, la toxoplasmosis y no me ha prohibido comer nada.
Bueno, el alcohol, aunque yo ahora bebía poco… pero si quiero puedo comer jamón.
También nos dijo que congelar la carne o el pescado a muy bajas temperaturas es como cocerlo pero vamos… prefiero que Jorge me haga sushi sin pescado en casa.

El martes se enteraron tus abuelos paternos y el tío Javi entre macarrones en la casa de la playa y el viernes mediante la analítica leída por Violeta tu abuela y tías maternas que se quedaron alucinadas.

Me dejas agotada y tengo sueño a todas horas.

Los pechos los tengo duros y veo las estrellas solo rozarlos levemente.
Espero que pase pronto…

Mañana empieza el curso con niños y tengo que coger fuerzas para poder con todo…

Vamos a por la semana 6!



Semana 6-7

Esta semana ha sido tranquila en cuanto a embarazo se refiere.

La rutina en el colegio y las mil historias que ocurren en el despacho me hacen tener la cabeza en mil sitios a la vez.

Lo que sí que es verdad es que estoy muy cansada después de comer y siguen las náuseas antes los olores más insignificantes. Pero lo llevo bien. Aún vamos solo por la mañana a trabajar y me permite hacer buenas siestas después de comer aunque Jorge diga que es merendar por comer a las 15'30h...


Lo de los pechos no tiene nombre. Cada vez están más sensibles y pesan más. Es la sensación de, aunque parece que no han aumentado, el tamaño que tienen está repleto al 100%. Como un pecho siliconado pero en este caso repleto de los futuros conductos que transportarán y producirán la leche.


domingo, 29 de octubre de 2017

Familia y hogar. Semana 4

En paralelo a todo lo que te he contado se ha ido creando tu hogar.

Y es que parece mentira que el destino haya sido tan caprichoso pero, desde que en enero decidimos cual iba a ser nuestra ubicación han habido problemas con las tasaciones, líos de financiación, dudas existenciales y un viaje a Japón entre medias. Todo esto hizo que firmáramos una hipoteca y una escritura un 8 de agosto rodeado de eclipses lunares, noches de risas en la playa y mucho, mucho papeleo.

Con llaves en mano y miles de renders hechos por tu papá, que es muy obstinado y manitas con todo aquello que le emociona, encontramos la imitación perfecta al micro cemento en una fábrica al lado de casa.

Nunca una imagen de internet había estado tan cerca como una tienda de construcción de toda la vida en Almenara.

La serie Foster integrará nuestro hogar.

Sabiendo lo que conlleva terminar una casa por dentro, todo lo que hay que tener en cuenta y que la mamá se embarcó en un carro el año pasado de responsabilidades, datos y preocupaciones educativas y legales en la cabeza, decidimos quedar con un chico que, no me digas por qué, me dio buena vibración desde el principio yerno de una compañera de trabajo.

Tenemos claro lo que queremos y cómo lo queremos pero con la dirección de un colegio ya tengo bastante y no me apetece tomar las riendas de una dirección de obra.

Así que 25 de agosto, después de vomitar todo el chino que comí con Vero  y las cervezas y el morro que me hice con Nere y Jose el día anterior  y 37’5º de fiebre, quedamos con Eliseo para concretar qué necesitábamos de él.

Algo raro me pasaba. Sentía angustias y sudores. Me tomé una horchata pero desapareció de mi cuerpo nada más llegar a casa.

Me tumbé en el sofá pero la fiebre no paraba de subir.

Te anunciaste a bombo y platillo.

Empapada de sudores, en pleno 25 de agosto y con dos horas delirando en la sala de espera de urgencias, pensaba que un virus o unas malas digestiones del día anterior estaban haciendo mellas en mi cuerpo.

Gente poniendo reclamaciones ante la impotencia de la enfermedad y la espera, mareos varios y mucha, mucha agua.


Analítica de orina.
Una hora más de espera. 39º de fiebre y una sala abarrotada de gente.

Resultados. Médico sudamericana. Y la noticia. Ni reaccioné.

Un gotero de paracetamol en una sala llena de recuerdos intensos que me hizo dejar el estado de delirio febril para darme cuenta de que la cosa iba en serio y tú eras yo y yo siempre seré tú.

Llegamos a casa.

Terminé el discurso que iba a leer en la boda de Mireya y Óscar y mi cabeza era un caos de ideas y sensaciones al compás de un ensayo ya programado del trío de cuerda formado por tu padre y amigos y  que tocaría en la boda. Ensayo en mitad de nuestra calle y yo sin poder brindar champagne con los vecinos.

Esa noche supe que iba en serio y que 2018 me traería otro carro y unas llaves para crear un hogar y una familia unida. A la vez.

Porque si algo nos enseña la vida es que nada se puede planificar.

Simplemente pasa y debemos disfrutar de ello.


Atémonos los cinturones. 2018 viene con curvas.



domingo, 22 de octubre de 2017

Familia y hogar. El inicio.

A ti que aún no sabemos tu nombre, que no sabemos tu sexo.

No sabemos si sientes o no sientes, si estarás o no estarás pero aun así, te lo dedicamos a ti.

Porque nos parece increíble que seas. Nos parece increíble que vengas y, aunque me hayas obligado a dejar la cerveza, el vinito y el sushi nos pareces algo tan nuestro e increíble que me obligaría a comer col hervida todos los días si fuera necesario.

No pensábamos que llegarías tan pronto. Nunca hubiera imaginado que nos enteraríamos de tu existencia un día antes de la boda de nuestros amigos Mireya y Óscar, sin parar de vomitar, con 39 de fiebre y en la sala donde murió tu abuelo.

Porque fue el lugar donde te supimos y será el lugar donde te veremos.

Porque los médicos te anunciaron y ellos te traerán.

Porque hay tantas coincidencias en el proceso que asusta solo de pensarlo.

Porque según nuestros cálculos tendrás la proporción áurea en tu esencia y, pese a que de géminis hubieras tenido muy buena vida, creemos que vas a ser tauro de pura cepa.


Bienvenid@ a tu proceso de ser. Bienvenid@ a tu camino de estar.




domingo, 11 de junio de 2017

Seis años sin Paco Martí. Mi primer año de dirección.

¡Hola papá!

No sé ni por dónde empezar… tantas nuevas cosas que contarte que hace un año ni nos planteábamos…

Escribirte a ti, a Pedro, es como hacer una evaluación anual de todo lo ocurrido. Una reflexión de las cosas vividas y de las que me quedan por hacer.

Y sí, Violeta consiguió entrar en medicina. Es una cabezota de la vida, ya lo sabes. Pero no hay mayor fuerza que  el empeño y de eso ella iba sobrada.

Marga termina este curso magisterio.  Cada vez es más complicado acceder al trabajo docente y el número de personas válidas y bien preparadas sigue subiendo año tras año. Pero ella es una artista, ya lo sabes. Seguro que consigue lo que se proponga.

Iris termina la educación secundaria obligatoria… qué pronto la dejaste… es tan joven aún… Son edades complicadas en las que muchas veces no se ha decidido el camino escogido para seguir con la vida.

Lo más importante es no estancarse y crecer. Aprender de los baches, las caídas, los errores y rectificar. Levantarse, avanzar y mejorar. Siempre se puede cambiar la trayectoria. Si nos quedamos quietas nunca sabremos qué escoger. Esfuerzo y ganas. Nada más.


Y creo que lo que voy a contarte ahora te sonará a locura aunque ya te lo comenté en “El carro,el viento y la barca”.

Estoy en el mismo puesto que tú hace seis años.

Porque nos dejaste siendo director y ahora lo soy yo.

No sabría qué contarte de todo este año escolar. Ha habido tantas cosas nuevas… No se puede llegar a saber lo que es hasta que no se vive en primera persona.

Que te voy a contar…

Momentos de agobio, de incomprensión, de incredulidad, de prisas, de tensión, de reflexión, pero también de alegrías, de retos, de unión, de creatividad, de consensos y de amistad.

Porque si en un año una cosa me ha quedado clara es que todos tenemos que dejar de mirarnos a nosotros mismos para empezar a mirar a los demás.  Dejar de tener ideas individuales para crear movimientos grupales a mejor.

Por desgracia, nunca me contabas nada de estas cosas en casa… no tenía ni idea de la cantidad de información que puede llegar a albergar la cabeza  durante el día a día.

Nunca terminas. ¿Cómo lo hacías tú?

Hoy termino el curso de formación para nuevos directivos en la educación.  Unas cuantas horas de escucha atenta y reflexión que legalmente te acreditan para ejercer la labor directiva.

Pero la verdadera acreditación pasa por la práctica. Como en todo.

Tenemos unas leyes de gestión, de funcionamiento, de responsabilidades… totalmente desfasadas.  A lo largo de estos meses me he dado cuenta que muchas de las cosas que creía obvias y que tenía claro que mejorarían notablemente el sistema educativo no se pueden hacer porque la ley te tiene encorsetada.

Somos un mundo global. Necesitas centros abiertos, personas abiertas, respetuosas, reflexivas. Necesitamos uniones y consensos. Puentes y conexiones nacionales e internacionales que nos ayuden a mirar con los ojos de los demás el mundo.

Porque realidades hay tantas como seres conviven en una comunidad educativa.

No lo haré ni mejor ni peor que nadie. Simplemente haré lo que pueda. Tengo muchas ganas de fomentar un buen ambiente, de consensuar las decisiones, de apostar por el bien y la confianza y dejar atrás los malos rollos y las incomprensiones.

Pero es más difícil de lo que imaginaba.

Nunca llueve a gusto de todos.

Y eso nunca se podrá cambiar.

Da igual el trabajo que sea. Lo hablamos mucho en el día a día del aula. No solo importa el resultado final. Lo importante es haber vivido un proceso formativo y de crecimiento con discrepancias y acuerdos para sacar adelante cualquier proyecto.

Y eso les pedimos a nuestros alumnos. Y eso nos pide nuestra sociedad. ¿Estamos preparados? Todos tenemos virtudes y defectos que nos hacen únicos e irrepetibles, nos ha tocado trabajar juntos. Nos ha tocado mejorar juntos.

Hagámoslo.

Pensemos en positivo aunque a veces parezca imposible, confiemos y escuchémonos.

Puede que estemos diciendo lo mismo y no nos hayamos dado cuenta.

Y así, de este primer año me quedo con el descubrimiento de las miles de cosas invisibles para cualquier maestro o maestra que se deben hacer y controlar para que todo funcione correctamente.

Todo el mundo puede hacer pero hay que dedicarle mucho tiempo (demasiado) y ponerle muchas ganas (nunca suficientes).

Me quedo con haber compartido con gente de mi alrededor las ganas de mejorar día a día y reír y sufrir juntos.

Me quedo con todas las personas que han llegado a mi vida y me han demostrado que los cambios se deben intentar poco a poco e intentar dar sin esperar nada a cambio. Simplemente por mejorar el mundo.

Y sobre todo me quedo con la reflexión de saber que el dialogo y la empatía es la única manera de avanzar.


Muchas gracias papá por haberme hecho tomar la decisión de coger el camino por el que ahora avanzo.

Me llevará cuatro años. Iré contándote a ratitos.

Puede que en el trayecto haya nuevas bifurcaciones.

Intentaré escucharte.


Un abrazo enorme.




Tu surtido Cuétara.





domingo, 14 de mayo de 2017

Seis años sin Pedro San Martín

Hola Pedro,

Hace mucho que no escribo. Bueno escribir lo hago todos los días, pero ya me entiendes.

Escribo instancias al ayuntamiento, adjuntos de cartas, mails, convocatorias de claustros, de consejos escolares, corrijo redacciones, me vuelvo loca con los tags del instagram… pero hace mucho que no escribo aquí.

Hace mucho que no escribo “a ti”.

Y aunque rompa la regla y como cada 15 de mayo hablemos y nos contemos como nos ha ido, hay veces en las que por pereza, por trabajo, o incluso porque ambos sabemos que la regla de los seis meses existe, necesitamos un incentivo cada cierto tiempo para motivarnos a ponernos frente un papel en blanco y escribir.

Porque te pones y sale solo.

Ocurren tantas cosas en este mundo al que llamamos tierra…

No sé cómo andarás por tu zona celestial pero por aquí la vida no da para aburrimientos.

Es difícil recibir respuesta a mis cartas pero siempre fuiste demasiado creativo como para contestarme con un simple papel.

Sé que me escuchas y que me lees, que me ves y me acompañas. Incluso este verano como ya te conté en una de mis entradas del blog (que espero que leas ya que aunque estés muy ocupado no te quitará mucho tiempo porque actualizo muy poco) me di cuenta de que estabas ahí y me cuidabas.

Se me eriza la piel escribiendo esto. Cada vez estás más lejos y cada día que pasa nuestras vidas se van separando más y más.

Pero no dejo de recordar tu olor, tus tonterías y todo lo que dejaste dentro de mí.

Como podrás imaginar siempre te escribo a última hora. Hay cosas que nunca cambian y el escribir bajo la presión del tiempo sigue siendo un clásico en mi vida.

Hoy hace seis años.

Seis años en los que he cambiado 4 veces de colegio, me han quitado la vesícula, me he casado, he llegado a los treinta, he viajado dos veces a Asia y he terminado dirigiendo un colegio.

Te hubiera encantado diseñarme los excels de la contabilidad del centro…  pero de esto te hablaré el mes que viene con la carta a mi padre que seguro, va a alucinar con el tema.

Hoy me gustaría hablarte de algo que lleva tiempo creciendo. Algo que sé que te va a emocionar. Algo de lo que en verdad no formo parte pero me siento dentro, muy dentro del proyecto.

Ha nacido Amateur.

Todas esas horas de debate, todas las dudas que me contabas por mail, todas esas conversaciones por teléfono, todas las sobremesas sobre las horas de ensayo de esos últimos meses, la última gira, los viajes por países pequeños, los años bisisestos… todo eso terminó.

Todo se paró.

Demasiado rápido. Demasiado increíble para entender que no estabas.

Pero ya.

Hemos hablado muchas veces de resurgir, de reinventarse, de crear… Y somos así. Nuestra cabeza no deja de pensar y pensar… Y el paso de los días, de los meses, de los años, nos dejan darnos cuenta de que el momento siempre está.

Y es ahora.

Tu golpe.

Lo que siempre habías dicho. Lo que tu cabecita atolondrada a la vez que metódica nos dijo que vendría.

Y será.

Y estoy feliz.

Estoy feliz de ver que todo a tu alrededor avanza. Que tus amigos que crearon contigo, vuelven a la carga. Que nuestro querido mánager resurge fuerte y con ganas para apoyarles. Que la pareja que me descubrió el aceite “moroccanoil” para el pelo está en el ajo y que tú, desde arriba estás gestionando el cotarro.

Como te gusta…

Va a ser grande, nada de tonterías. Una buena discográfica y canciones que en breve escuchará el mundo y cantará.

Y cantaremos.

Porque la música te eriza el vello. Porque las letras te evocan momentos y porque los acordes te transportan a situaciones vividas que solo se comprenden llevándolas al interior de cada uno.

Al interior donde sigues tú.

En el mundo donde ya no estás.


Muchos besos dulces Pedro. Sigue conmigo. Sigue leyéndome y sigue formando parte de mí.
Porque no quiero que te vayas ni que me abandones. Porque quiero seguir golpeando a ritmo de blues mientras me miras y me empujas a crecer.

Con una gran sonrisa,



Tu Little Rosy.




domingo, 23 de octubre de 2016

Jo mai, mai

Cuando en un aperitivo de domingo sale de tema estrella la letra de una canción es que realmente esas palabras han llegado hondo.

No me gusta imponer ni dogmatizar el valor o la calidad de una obra musical pero con esto de que el premio Nobel de literatura haya recaído en un músico ha habido mucha polémica
.
Una persona que hace que las palabras acompañadas con música sean parte de nuestras vidas, de la vida de nuestros padres o que lo serán de las generaciones futuras se merece el mismo respeto o más que aquel que cuenta una historia extensamente.

Porque la longitud y la extensión no es proporcional a la calidad.

Porque muchas veces menos es más.

Y porque las palabras en un contexto musical ondean libres en nuestros sentidos.



Hoy hemos analizado “Jo mai, mai” de Joan Dausà.


¿Por qué no? ¿Acaso es tan improbable estar enamorado de un amigo? ¿Es tan improbable quedarte con la espina de ese amor que dejaste escapar por miedo, por vergüenza o por circunstancias que ni sabes y te hizo pasar página?

Le ves asiduamente. Te encanta estar con él. Es tu amigo. Le quieres. Te ríes y te diviertes a su lado.
Pero estás casada. Y también le quieres, y también te divierte y lo amas. No lo cambiarías por nada. Eres feliz.

Pero les amas. Les quieres a los dos. Te encantaría tener dos vidas. Te encantaría ser la mujer de los dos. Soñarías con que los días tuvieran dos noches para meterte en ambas camas. Serías feliz llevando esa doble vida.

Tan diferente y tan perfecta a la vez.

Porque los dos te pierden, los dos te enloquecen y los dos irían al fin del mundo contigo.

Pero solo puede haber un libro de familia a la vez.

Solo existe la sociedad de ahora, monógama, posesiva y fiel.

Y es así. Y lo sabes.

Y entonces escuchas esa canción. Esas pocas palabras que dicen tanto en tan poco. Esa tensión. Esas miradas cargadas de alcohol y complicidad que hacen que todo salga a la luz.

Porque hay amores que nos llevaremos a la tumba con nosotros. Hay deseos que nunca confesaremos haberlos sentido y hay sentimientos tan encontrados que te hacen feliz y te duelen a la vez.

La vida son decisiones que vamos tomando a medida que pasa el tiempo. Son caminos que tomamos y otros que dejamos vacíos. Son vasos que llenamos y vamos consumiendo.

Porque tienes la decisión de beber o no hacerlo.


Porque solo con pensar estas decidiendo tu destino.








domingo, 2 de octubre de 2016

Vini, vidi, vici

Volver.
Retomar aquello que dejamos o empezar algo nuevo.
No tener miedo a lo desconocido y al mismo tiempo dejarse llevar por los nervios en el estómago de no saber qué pasará.

Creer.
Saber que es preciso no saber nada para aprenderlo todo.
Cada fallo que cometas será un peldaño más que habrá que superar para mejorar día a día.

Sentir.
Darnos cuenta que tenemos mucho que aportar.  No hace falta esperar nada. Simplemente sentir la necesidad de dar.

Comprender.
Respetar el momento de cada uno. Su necesidad. Su ego. Su fortaleza y sus metas.

Asumir.
El mundo es demasiado grande para que todo sea al gusto de todos.  Escucha, comparte, explica, corrige y decide.

Porque para volver tienes que haber ido ya.

No hay mejor aprendizaje que el propio. Analiza y mejora.

Tiempo por venir, futuro.

El presente es ahora.



Haz.

VVV